Un establecimiento de talasoterapia debe fijar una distancia máxima de 1000 metros con respeto al nivel de las aguas más altas.
El agua de mar usado en las piscinas de cuidados y para los cuidados individuales es natural. Fríamente sacada y encaminado directamente por canalizaciones hacia el edificio, tiene que parecerse con el agua del alto mar, con una diferencia de salinidad máxima de un 2%.
Cada centro tiene que fijar de manera clara en sus locales o entregar a sus curistas en propias manos un documento describiendo las condiciones de captación.
De la misma manera, el responsable del edificio dispone de resultados positivos de un análisis planctónica hecha sobre una prueba de agua de mar en su estación de bombeo por un laboratorio independiente y competente en el dominio marino. También puede presentar un permiso prefectoral valido permitiéndole usar y volver a lanzar el agua.
Además de los análisis hechos por el laboratorio independiente, el establecimiento de talasoterapia también puede hacer extracciones mensuales de agua de mar a nivel del puesto de relevamiento y de todos los baños, con el fin de analizar las bacterias en un laboratorio calificado, y también controla cada mes la salinidad del agua de mar y el nivel de los las reservas.
El mar no solo es una disolución de sal mineral, por eso es imposible reconstituirla como lo afirma unos seudo-talaso de las ciudades. El mar es un medio vivo (plancton) y posee también todos los iones necesarios para que nuestro cuerpo funcione bien, con las mismas proporciones y bajo la misma formula química.
Desde los trabajos de Quinton, la identidad fisiológica entre el agua de mar y nuestros líquidos interiores (plasma, linfa, líquido extra celular) ha sido establecida. El agua de mar es un agua termal en su totalidad.
Los trabajos de Dubarry y Guelfi demostraron la penetración de los iones marinos a través de la barrera cutánea.
La organización de los cuidados, el calentamiento estudiado del agua de mar, la preparación de la piel por el masaje, son elementos que permiten acelerar y maximizar esa penetración de los iones.
El organismo cansado, en carencia, capta los iones negativos y así, carga naturalmente. Se estimula la actividad de nuestras células y nuestro cuerpo puede recuperar fuerzas.
Para los cuidados, el agua esta extraído al alto mar y calentado (entre 31 y 35 grados) y eso provoca una dilatación de los poros de la piel y permite a sus componentes biológicos actuar directamente sobre el cuerpo.
Ha sido reconocido científicamente que el medio marino es el menos propicio, gracias a su acción auto depurativa, a las contagios de todos tipos. El fitoplancton deja libre en el agua de mar, si este no está calentado a más de una cierta temperatura, unas sustancias antivirales y antibacterianas.
Beneficiosa para nuestra salud y nuestro moral, el agua de mar permite volver a tener tono, vitalidad y evacuar el estrés. En fin, la piel tiene vitalidad, el cuerpo más agilidad y los efectos para la salud no tardan en mostrarse.
