En el siglo XVI, Ambroise Paré prescribe los baños de mar para sus propiedades astringentes, recalentante, deshidratante.
El martes 3 de junio de 1578 ; el rey Henry III y las reinas, tras haber cenado en Adjacet, se fueron a dormir en Ecouen y Dieppe donde el rey, gracias a los consejos de sus médicos se fue a bañar en el mar para curar algunas sarnas que le hacían daño.
